Tu internet va a saltos
La velocidad sube y baja sola. Es lo que tira videollamadas aunque el número grande se vea bien, y casi ningún medidor te lo dice.
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Una conexión puede promediar bien y ser inservible.
Es la parte que ningún medidor de velocidad cuenta, porque todos entregan un solo número. Si tu conexión va a 20 Mbps la mitad del tiempo y a 2 la otra mitad, el promedio dice 11 y suena razonable. Tu videollamada, mientras tanto, se cae en cada bajón.
Nosotros lo medimos porque nos lo encontramos probando: un enlace cambió más de tres veces de velocidad en sesenta segundos, con la misma prueba y sin tocar nada.
Por qué importa más de lo que parece
Casi todo lo que te molesta de internet depende de que llegue parejo, no de que llegue rápido:
- Una videollamada necesita un chorrito constante. Un bache de tres segundos la corta; que después vaya a 50 Mbps no la descongela.
- Un juego predice dónde va a estar todo. Cuando el flujo salta, la predicción falla y ves el tirón.
- El video se protege con un búfer, así que aguanta mejor. Por eso puedes tener Netflix perfecto y llamadas imposibles con la misma conexión: no es contradictorio, es exactamente lo que se espera.
Primero: separar tu WiFi de tu línea
Esto es lo más importante de toda la guía, porque cambia a quién le toca arreglarlo.
Mide con cable. Conecta una computadora al router con cable de red y vuelve a medir aquí.
| Lo que pasa | Lo que significa |
|---|---|
| Con cable llega pareja | El problema es tu WiFi. Sigue leyendo: tiene arreglo. |
| Con cable sigue saltando | El problema es la línea. Salta a la última sección. |
Si no puedes usar cable, hay un sustituto decente: mide pegado al router y luego mide donde sueles estar. Si la diferencia es grande, es WiFi.
Si es el WiFi
Buenas noticias: es lo que más se arregla desde casa. Va en orden de cuánto mejoran por lo poco que cuestan.
Cámbiate a 5 GHz, si tu router la tiene. La banda de 2.4 la comparte todo —el microondas, el timbre, los audífonos y el WiFi de todos tus vecinos—. La de 5 atraviesa peor las paredes pero está mucho más despejada.
Aquí hay tres cosas que casi ninguna guía cuenta y que cambian el resultado: que tu router puede no tener esa banda, que puede tenerla apagada de fábrica, y que si las dos redes se llaman igual tu teléfono puede quedarse pegado a la lenta sin que te enteres. Los tres casos, con los nombres que tiene cada ajuste en cada marca, están en su propia guía:
Mueve el router. Suena a consejo de folleto y es lo que más cambia las cosas: alto y despejado, no dentro de un mueble ni detrás de la tele ni en el suelo, lejos del microondas, y con las menos paredes posibles entre tú y él. El concreto y los espejos son los peores.
Revisa quién más está conectado. Un aparato viejo que solo habla 2.4 GHz puede frenar a toda la red mientras transmite. Si tienes una cámara o algo antiguo pegado siempre, desconéctalo un rato y vuelve a medir.
Si es la línea
Aquí la guía cambia de propósito. Ya no se trata de arreglarlo tú —no puedes— sino de poder demostrarlo, que es lo que hace que un reporte prospere en vez de quedarse en «reinicie su módem».
Junta evidencia antes de llamar
Mide varias veces, en horas distintas, y apunta cada resultado con su hora. Interesan sobre todo:
- Una medición de madrugada, cuando el barrio duerme.
- Una entre siete y once de la noche, que es cuando se satura.
- Una con cable, para que no puedan echarle la culpa a tu WiFi.
Si va bien de madrugada y mal de noche, la línea aguanta y lo que falla es la capacidad del proveedor en tu zona. Eso es un problema suyo, es demostrable, y es distinto de una avería.
Lo que sí conviene revisar en casa
Antes de llamar, descarta lo barato:
- El cable de la calle a tu casa, si se ve pelado, empalmado con cinta o aplastado por una puerta.
- Los divisores (splitters) si tu servicio es por cable coaxial: cada uno que sobra se come señal.
- La antena, si tu conexión llega por radio: una rama que creció o un panel que se movió con el viento bastan para que la señal se vuelva irregular.
Cómo pedirlo
Pide que revisen la calidad de la señal en tu domicilio, no la velocidad. Dales tus mediciones con hora. Y pide el número de reporte: sin él, la siguiente vez empiezas de cero.
Sigue por aquí
Después de cambiar algo, vuelve a medir. Es la única forma de saber si sirvió — y si no sirvió, de no seguir tocando cosas a ciegas.