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por qué va lento

Cómo medimos

Un medidor de velocidad es fácil de hacer mal: casi cualquier error produce un número que parece razonable. Esto es lo que hacemos para que el nuestro no mienta, y lo que todavía no podemos saber.

Medimos por tiempo, nunca por cantidad de archivo

Descargar un archivo de tamaño fijo y cronometrarlo castiga a las conexiones lentas y premia a las rápidas: en una conexión lenta, el arranque pesa proporcionalmente mucho más. Nosotros medimos durante una ventana de tiempo fija y descartamos el arranque, que es cuando la conexión todavía está acelerando.

Lo probamos en dos direcciones y bajo carga

La velocidad de bajada sola no explica casi nada. Medimos también la subida —que en México suele ser el lado estrecho— y, sobre todo, qué le pasa a la conexión cuando está llena. Ese es el número que explica por qué una videollamada se cae justo cuando alguien más pone un video, y casi ningún medidor lo reporta.

Miramos si llega pareja, no solo qué tan rápido

Una conexión puede promediar bien y aun así ser inservible si va a saltos. Lo medimos porque nos lo encontramos: probando el motor, un enlace cambió de velocidad más de tres veces en sesenta segundos. Un enlace así tira llamadas y traba juegos aunque el número grande se vea bien.

Cuando no podemos medir algo, lo decimos

Esta es la regla que más trabajo nos ha dado sostener. Si un módulo no logra medir, el resultado dice «no se pudo» en vez de rellenar el hueco con una suposición. Un cero inventado se lee como un dato preciso, y manda a la gente a cambiar de router o de plan sin evidencia.

Lo que no podemos saber

El navegador tiene que estar al frente

No es un capricho: los navegadores frenan a propósito las pestañas que no se ven, y eso arruina la medición. Si detectamos que pasó, te lo avisamos en el resultado en vez de darte un número malo sin advertencia.